Reordenar, girar y dividir páginas sin tocar su contenido
La mayor parte de lo que la gente llama "editar un PDF" no es edición — es reorganización. Quitar la página en blanco que añadió el escáner, girar la hoja que salió tumbada, sacar tres páginas de un contrato de cuarenta, poner el anexo antes del apéndice. Nada de eso toca una sola letra del contenido, y justo por eso puede hacerse con seguridad y rapidez aquí mismo.
Miniaturas primero, decisiones después
Las herramientas que te piden escribir intervalos de página en una casilla invitan al error: borras 12–14 y descubres luego que la numeración impresa en la página estaba desplazada respecto a la del archivo. Aquí el documento se renderiza página a página en miniaturas antes de que toques nada, así que actúas sobre lo que puedes ver. El renderizado usa PDF.js — el mismo motor que Firefox usa para mostrar PDF — ejecutándose localmente.
Nada de lo que haces en la cuadrícula modifica el archivo. Reordenar, girar y quitar ocurren sobre una lista en memoria; el documento solo se reconstruye cuando pulsas uno de los botones de guardar. "Reiniciar" lo devuelve todo al estado original, y tu archivo en disco no se modifica en ningún caso.
Girar es una propiedad, no un redibujado
Una página de PDF lleva un valor de rotación que los visores obedecen al mostrarla. Girar aquí cambia ese valor, lo que significa que la página no se vuelve a renderizar y no pierde nada — y, lo más importante, la corrección viaja con el archivo. Esa es la diferencia entre girar en un visor, donde la corrección suele durar solo mientras esa ventana siga abierta, y girar en el documento, donde quien lo abra después lo ve derecho.
Dos formas de guardar
Un solo PDF conserva las páginas que sobrevivieron, en el orden en que las colocaste. Eso cubre borrar, reordenar, girar y extraer un subconjunto — quita todas las páginas que no quieras y guarda lo que queda.
Un archivo por página parte el documento, numerando los archivos para que el orden alfabético coincida con el original. Útil cuando cada página tiene un destino distinto: separar facturas de un lote, certificados individuales de una tirada, una página por formulario que firmarán personas distintas.
Lo que esto no hace
No edita el texto dentro de la página, y ninguna herramienta honesta de navegador lo hace. Un PDF no guarda párrafos; guarda instrucciones para dibujar glifos en coordenadas, con las fuentes incrustadas como subconjuntos que solo contienen los caracteres usados. Cambiar una palabra exige reextraer la fuente, recomponer la línea y rehacer el salto del párrafo. Las herramientas que prometen lo contrario suelen rasterizar la página y dibujar encima, lo que destruye en silencio la capa de texto buscable.
Tampoco abre documentos protegidos con contraseña, ni lo intenta. Y no comprime: las páginas se copian como objetos, así que el resultado pesa más o menos lo que pesaban las páginas conservadas. Si lo que necesitas es juntar varios documentos en vez de desmontar uno, esa es la herramienta de unir.